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Gonsen

Aceptó el reto y pulsó el botón rojo… Por decisión propia, ante sus ojos aparecerán todos los malos recuerdos de su vida. Durante una hora no verá nada más que aquello que había tratado de enterrar a lo largo de los años en lo más profundo de su memoria. No verá ni una sola imagen que le dé alivio, ni una sola tarde de sol o algún paseo en la playa, ningún recuerdo a color; la cabeza se le hará un hoyo negro.

Lo había decidido así tras mirarse al espejo y darse cuenta de que no veía nada. Lo había decidido así porque pensó que al enfrentarse a todo lo malo de su pasado, podría valorar todo lo bueno del presente y de la posibilidad que da el futuro.

Y así inició una película obscura. Las primeras imágenes le mostraron un quirófano y el paneo inicial le mostró a su madre pariendo. Un grito desgarrador, un grito de dolor seguido por el llanto fuerte de un bebé que es él mismo. Se trata de su bienvenida al mundo, el paso de la seguridad del vientre materno a la vida que apenas inicia y que inicia con llanto. Para los externos, el nacimiento no es una tragedia sino todo lo contrario, pero para el que nace, representa la primera separación inminente.

Su siguiente recuerdo se remonta a 1985. Pasan de las 7 am. Se está cepillando los dientes sobre un banco cuando todo comienza a moverse. Tiene que sostenerse del lavabo para no caer como están cayendo cuadros, libros, espejos. El ruido es más fuerte que cualquier cosa que haya escuchado jamás. Su padre lo toma con un brazo mientras con el otro sostiene la mano de su madre. Movimiento. Ruido. Escombros.

Para la siguiente escena han pasado algunos años. Si la memoria selectiva no le falla, ahora tiene poco más de 10. Se columpia en un parque. Hay muchos niños y la madre de uno de ellos no ha visto que su hijo irá a pararse justo frente al columpio en donde él, a gran velocidad, se balancea de atrás hacia adelante. Golpe seco. El culpable es inocente.

La ansiedad comienza a invadir todo su cuerpo. Quiere apagar el aparato que lo ha devuelto justo a aquellos lugares a los que no quería ir nunca más. Apenas va en sus recuerdos de infancia y hoy tiene 40 años. Demasiado es lo que falta; demasiado lo que le cabe a una sola hora.

Pero no hay manera de dar marcha atrás, hace ya varios minutos que decidió aceptar el reto y pulsó el botón rojo…

En el siguiente cuadro…

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