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Nunca se imaginó lo que iba a pasar en cuestión de segundos, al ver todo lo que había construido a lo largo de su vida, el crecimiento que había tenido en el ámbito personal, como por ejemplo, haber sacado a su familia adelante en cuestiones económicas y poder darles a sus hermanos una educación y una vida lo más tranquila posible para que no resintieran la ausencia de algo.

No es porque no tuvieran padres, los tienen, pero lamentablemente le tocó una madre conformista, agachona y que no puede vivir sin un hombre al lado. Y del padre, bueno, pues resulta que se había cansado de la cotidianidad de esa mujer y mejor prefirió salir a comprar cigarros, pero muy lejos, porque después de 25 años nunca regresó. Qué raro, ¿verdad? si los seres humanos nunca resolvemos así nuestros problemas, alejándonos de lo que nos estorba.

De esta manera se convirtió en “El Hombre de la casa”, que hasta parece título nobiliario, y no fue por qué hubiera alzado la mano. Como les dije, las circunstancias así le tocaron, pero también me pregunto ¿En qué cabeza cabe que una persona de 13 años pueda llevar las riendas de la casa? Y sobre todo mantener, educar y todavía llevar la carga de las decisiones que su madre tomó. Lo que es un hecho es que esta persona tenía bien definido su papel dentro de este mundo y decidió no ser el perdedor y no replicar los patrones vividos, porque a final de cuentas, ellos qué culpa tenían de las decisiones o actitudes de sus padres.

Obviamente, su vida cambió a tal grado que no supo qué significaba la palabra “pubertad”, no supo qué era salir de fiesta e incluso nunca tuvo amigos de su edad, pero eso no le importaba, ya que su objetivo era sacar a su familia adelante. La madre, recargó todo su peso moral y económico en ella, pero eso era lo de menos porque sin pensarlo aceptó el reto y pulsó el botón rojo aceptando todo lo que venía en el paquete. Sí, muchos pueden pensar que habría sido mejor que se fuera de su casa como lo había hecho su padre, pero ¿Quién, al ver a una madre que no ve por sus hijos, habría podido irse con la conciencia tranquila? ¿o ustedes sí?

Le toco pasar por muchas cosas desagradables como la explotación de horas de trabajo, el típico pedófilo que le quería tronar el cacahuate antes de que ella decidiera con quién tronarlo, las envidias entre las compañeras del trabajo y además soportar el que su madre pensara que al traer dinero demás, era por qué se estaba dedicando a la prostitución. Aquí entre nos, como me hubiera dado gusto darle una bofetada a esta mujer por la falta de carácter que tuvo para sacar a su familia adelante y decirle que ojalá hubiera sido ella la que hubiera pulsado el botón rojo.

Y así continuó día y noche sin parar, olvidándose por completo de ella en el aspecto emocional, aunque siempre me dijo que estaba muy equivocado, que ella nunca se había olvidado de sí misma porque estaba trabajando en sus satisfacciones personales, enriqueciendo a sus hermanos con momentos que sólo ella iba a recordar por siempre y que nadie le iba a quitar el título que con tanto esfuerzo se había ganado:  “El hombre de la casa”; obviamente me lo dijo riéndose pero muy adentro pude saber que esa era su felicidad, el contarme las anécdotas que vivía con sus hermanos y el compartir los primeros y último alimentos del día con ellos.

La verdad es que la madre nunca la apoyó en nada y al ver que su “Hombre de la casa” podía dar a sus hermanos el sustento y la economía  que ellos necesitaban, prefirió hacerse a un lado. Cuando me dijo esto pensé, “Esa mujer es de las que no opina acerca de nada” Al contrario, su madre trabajó y tomó una actitud de puberta y el dinero que ganaba lo gastaba en ella. Si todavía no están convencidos de decirle algo a esta mujer, no se preocupen, yo lo haré por ustedes.

Al haber platicado con ella durante la entrega de un reconocimiento muy importante a nivel mundial y darme cuenta de que esa persona pasó por todo lo que les estoy platicando, creo que, en resumidas palabras, es solo cuestión de ver hasta dónde quieres que llegue esa barda que no te permite realizar las cosas que más quieres y anhelas.

En verdad, muchas veces consideramos que nuestra vida ha sido un calvario, pero cuando conocemos historias así, hasta parecemos tontos quejándonos. Solo es cuestión de aceptar el reto y pulsar ese botón rojo.

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