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Paco

Hoy como muchos días me siento frente al teclado y escribo una palabra o una clave para ingresar a algún archivo o simplemente decido como decía mi padre “ponerme a sonarle”.

Recordar el sonido del teclado y hace muchos años el ruido que hacían aquellas inolvidables máquinas de escribir, las cuales usaban, en algunos casos cintas bicolores que corrían en un sentido y que había que rebobinar cuando se terminaban, pues duraban varias pasadas.

Aprendí a teclear en secundaria y siempre me ha costado mucho trabajo, aun con los suaves teclados actuales utilizar el meñique derecho, lo bueno es que hay muy pocas palabras con ñ en nuestro bello idioma.

Un día aparecieron las primeras máquinas eléctricas, allá por los años sesenta, ya llovió, eran muy rápidas y tenían teclas que si las oprimías repetían a gran velocidad eran si mal no recuerdo la x y los guiones.

Usaban igual cintas que vendían en unas simpáticas cajitas que eran como las de crema, cilindros chaparros, era un gusto escribir pues ya no había que oprimir con fuerza las teclas como era en las máquina mecánicas, como la que tenía que usar para hacer los trabajos, que algún molesto profesor nos pedía entregar escrito en máquina de escribir.

Normalmente escribíamos sin conocer los rudimentos de la mecanografía, es decir sin conocer el teclado y poder usar 8 dedos en vez de uno o dos. Ese modo de escribir, le llamábamos el de “te pesco tecla” y había personas que eran muy rápidas para escribir de esa forma.

Como te comenté arriba yo aprendí mecanografía, bueno las letras en secundaria pues un año tuve taller de taquimecanografía, no me acuerdo de la taquigrafía, pero como me sirvió la mecanografía.

Hoy estoy disfrutando mucho este momento pues me permite hacer algo que me gusta pero que nunca había hecho.

Pero hoy decidí aceptar el reto de pulsar el botón rojo de la computadora y arrancarme.

Ahora mismo que estoy frente al teclado me vienen muchos recuerdos, pues además de 64 años tengo buena memoria.

Fui un tímido adolescente, pero gracias a que mi Madre me regañaba empecé a hablar fuerte y a no tener pena para pedir alguna cosa.

Hoy tengo una sensación especial por haber decidido escribir y quiero seguir haciéndolo.

Mis primos me piden que escriba las anécdotas de nuestros padres pues me las contaron porque me sentaba con mi Padre y su Hermano y me encantaba oír su platicas de sus aventuras de juventud.

Hoy se que voy a satisfacerlos, tengo que hacer lo que un día me dijo el director de  cine Guillermo Arriaga, cuando un día que me lo encontré en un centro comercial le dije que me gustaría escribir y que él que me sugería y con una gran  y amable sonrisa, me dijo: pues escribe, escribe diario y te darás cuenta de que lo puedes hacer”

Me estoy dando cuenta de lo real que fue su consejo y hoy me alegra mucho participar en Asíntotas y espero seguirlo haciendo por mucho tiempo.

Con mucho agradecimiento y felicidad los saluda

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