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Aceptó el reto y pulsó el botón rojo y el tiempo se detuvo; un remolino decorado de azul eléctrico invadió su espacio y girando se lo llevó. Esto pasa cuando alguien decide que hay un punto en su vida que de haber sido vivido de otra forma desviaría el curso de todo su tiempo pasado y presente; del porvenir nadie ha podido hasta el momento saber como modificarlo, como si el destino fuera uno solo, de la misma forma que el origen solo puede generarse de una sola manera. Dos puntos únicos sobre nuestra “superficie” del tiempo, que se pueden unir de una infinita variedad de trazos o líneas del tiempo.

Pero esta maquina endemoniada puede regresarte a alguna parte anterior entre la mitad y la cuarta parte de tu línea de vida, hasta un punto intermedio que de acuerdo a tu experiencia puede cambiar tu destino. Pero nada es gratis, el precio consiste en duplicar la relatividad del tiempo. Esta cualidad es una abstracción del concepto humano que se tiene de este enemigo nuestro. Cuando estás consciente de él o quieres que pase pronto, este infeliz se burla durando el doble de lo que necesitas que transcurra. Y si por el contrario, pierdes consciencia de su existencia o deseas que ese momento sea eterno, se apresura a extinguirse junto con tu esperanza. ¿Por qué no es necesario tomarle una foto a la desgracia? Porque pasa tan lenta por nuestros ojos que aunque no queramos la memorizamos para siempre.

El reto estaba lanzado, ella lo convenció de que si el tiempo regresara a lo mejor podían terminar juntos. ¿Cuántas veces pensó que todo hubiera sido diferente si en lugar de haber escogido aquella escuela en la ciudad vecina, se hubiera quedado a ver pasar el tiempo jugando en la piel de lo que jamás llegaría a ser, pero en la escuela local? Siempre se regresa al lugar que más se extraña, al sitio donde nunca te fuiste del todo, al espacio que reserva habitación en tus sueños. Y es cuando quieres aprender a bailar con el mas grande enemigo de los hombres, sin dejarte conquistar, sin volverte el títere de su juego; si supieras que en realidad siempre has sido una marioneta hecha de un calcetín usado y con un hoyo justo para su dedo índice. ¿Cómo podía estar seguro que volviendo sus pasos mediante un brinco que lo regresaría cerca de 25 años sobre su vida, iba a ganarse a la mujer que más había deseado?

Cuando el remolino terminó, puso su mirada en la palma donde había escrito unas palabras que le recordarían el propósito de haberse arriesgado al regreso. Sonrió y vio la escuela donde estaría aguardando una increíble mirada de tono amielado y una sonrisa tan fresca como un hielo a punto de extinguirse. Detuvo su paso, y casi sin pensarlo cambio de ruta. Regresó con un inmenso ramo de flores, entró a la escuela, puso su ofrenda floral sobre el regazo de la “Tierra Prometida”, se hincó, le contó su historia, la beso con toda la fuerza que puedes acumular en dos vidas. Cuando levantó la cabeza, ella estaba aún invadida por el beso. Le dijo: “Confía en mi”, y es entonces cuando agarrándola del brazo corrió con ella escaleras arriba hasta la azotea y dirigiéndose al precipicio, se lanzaron al vacío…

Sonó el despertador, había regresado a su tiempo habitual; pero no estaba solo, tenía un tibio cuerpo a su lado. Aprovecho la espalda desnuda de ella para “cucharearla”. En eso vio su mano todavía con la tinta roja y el mensaje que se había puesto. Había vencido a la máquina.

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