Home

TRAS EL BESO.

 María llegaba a la reunión de trabajo donde la habían citado sus socios y amigos para celebrar el gran contrato que habían cerrado con una gran empresa, por el que todos habían trabajado arduo y por el que se habían desvelado hasta un día antes de esa fiesta.

 Cuando llegó a la fiesta, ya habían pasado un par de horas desde que esta había empezado, pero aun así, pasó y saludó a sus socios. Cuando fue a la barra para pedir una copa de vino blanco, su amiga Cecilia se le acercó para presentarle a Alberto, un viejo amigo que había invitado; en cuanto María lo vio, no le tomó tanta importancia, saludó,  cortésmente le agradeció que los acompañara en esa celebración y se dispuso a seguir conviviendo con el resto de las personas. Cecilia que tenía muy en mente que ellos podrían ser una buena pareja se adelantó y se disculpó para continuar en la celebración. En cuanto a María y Alberto, ellos se quedaron platicando. Él era un gran contratista y había sido compañero de Cecilia en la universidad, aunque no de la misma facultad, pero baaah, sólo era cosa de socializar. Pasados los minutos sin darse cuenta, María se divertía y le interesaba tanto la plática con él, que se fueron a sentar a una de las mesas de la terraza del lugar.

Sin más compañía que la de Alberto, platicaban del proyecto, de las horas que les había tomado trabajar y junta tras junta cumplir con los requerimientos que se pedían para ganar el concurso y obtener el contrato.  Alberto era un hombre interesante, independiente y muy divertido, todo eso lo fue descubriendo María al pasar de las horas, y estaba empezando a sentirse atraída hacía él, también sabia que era soltero y que él también coqueteaba con ella, tras algunas copas de vino, volvieron a la fiesta para convivir con los demás, y aunque se encontraban en distintos grupos y espacios de ese lugar, se buscaban con la mirada y María se daba cuenta de que él estaba interesado en ella.

 Entre tanta gente y amigos, María vio como Sofía, una mujer que acompañaba a otro de sus amigos, se le acercaba a Alberto y coqueteaba con él. A la vista de María, a Alberto no parecía serle indiferente, y ella se extrañaba de estar sintiendo como un retortijón en el estómago, parecido a cuando se encelaba, y prefería ignorar ese sentimiento, por lo que decidió ignorar lo que pasaba y alejarse un poco de esa situación, cuando de repente sintió un susurro en el cuello que le decía: “No he podido dejar de mirarte e interesarme más en como sonríes solo para mi”, esas palabras le erizaron la piel y al voltear decidió que pasaría el resto de la noche con él. Mientras todos se despedían y Sofía seguía con su estrategia de encontrarse con Alberto, María solo pensaba en el momento que le daría ese beso con el que valdría la pena haber esperado a que se fueran todos.

 Al momento en que María decide ir por su abrigo para después buscar a Alberto y seguir la velada con una botella más de vino en otro lado, se encuentra en el mismo punto con él, ayudando a Sofía, rozando sus brazos de un modo seductor y besándola, dándole ese mismo beso que María había esperado sentir de aquél hombre que le había dado la ilusión. Cuando él voltea, se encuentra con la mirada de María y con la sonrisa cortés de cuando decides no ir tras el beso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s