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Tras el beso

Este lugar le ha dado la espalda al futuro y un gran beso en la boca a Satanás. No se trata de los tugurios asquerosos que me encanta visitar de vez en cuando, sino de toda la ciudad que se cae a pedazos minuto a minuto. Simples escenarios que me encanta tener a la mano para darle un tiempo fuera a la realidad y para que ustedes entiendan lo alucinante que puede ser estar en mis botas.

Me encantaría contarles toda mi historia pero no soy muy devota de los detalles. Digamos que mi corazón corresponde a dos hombres. Si corazón lo traduces como mi existencia y dos hombres como los grandes jefes de aquellas organizaciones criminales que te pueden borrar del mapa cortándote la garganta entonces entendiste bien. Por decirlo de un modo más claro: todos aquí tenemos el tiempo contado. Corrijo: Si me equivoco soy yo quien tendrá el tiempo contado. Perdón.

Ellos están por pisarme los talones. Por eso no puedo darme el lujo de bajar la guardia ni la velocidad. Y no es que yo haya hecho algo tan cuestionable como lo que este par de grupos hacen todos los días. No he torturado a nadie, no he delatado a quien no deba, no he enterrado a nadie con una cobija de cemento ni tampoco he mandado galletas con caritas felices rellenas de veneno para ratas a los hijos de nadie. Al menos eso es lo que ellos creen.

En realidad puedo darme el lujo de hacer lo que yo quiera.

A veces pienso que el diablo cree más en mí de lo que yo creo en él. O al menos debería de creer en una de mis mayores cualidades: soy una cínica profesional. A eso nadie me gana. Por eso puedo darme el lujo de elegir entre uno de mis escondrijos y poner películas en mi gran pantalla de no-se-cuantas-pulgadas para relajarme antes de que el infierno se adueñe del mundo como solíamos conocerlo.

Tal vez lo último que pueda ver antes del principio del fin es ese beso en blanco y negro que Humphrey Bogart e Ingrid Bergman se dan en Casablanca. Nunca me canso de esta película.

Tengo mi tina con agua caliente, mis películas favoritas y mis Lucky Strike. ¡Qué más puedes pedir cuando todo está cayendo por un precipicio!

Un pensamiento en “Por Julio Báez

  1. Excelente texto Julio… Y seguramente sí, el diablo cree más en ella de lo que ella cree en él. Luego del mayor exceso, resulta que con poco se es feliz. Un abrazo.

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