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Paty

TRAS EL BESO

Tras el beso llegó todo lo demás, el amor, la entrega, la alegría, la incertidumbre del futuro, pero sobretodo la ilusión de acompañarle en su viaje por la vida.

No había duda, era su mayor deseo, su sueño hecho realidad.

Era una mañana templada y el vehículo se detuvo y descendiendo con rapidez se aproximó a su destino, los nervios, la emoción, el dolor mismo, no le permitían avanzar, era como si el tiempo se detuviera y no hubiera edad. No tardó mucho en llegar, la habitación ligeramente iluminada le invitaba a entrar y no, no había vuelta atrás.

El ambiente era desconocido pero cordial y hasta mágico, pensaba. El dolor iba en aumento pero la alegría era mayor, aquello lo cambiaría todo, lo comprometería todo también y el temor se aparecía como un fantasma que le recordaba la gran responsabilidad, no se sentía con la preparación suficiente para ese momento, pero al final nunca se está preparado cuando se transita por la vida, pensó.

El momento llegó, una mano fuerte y amorosa le acompañó, desbordando alegría y disipando el temor. Hubo un largo silencio y después un repentino llanto, mezcla de dolor y vida, un abrazo, un suspiro, un beso y tras el beso, todo lo demás.

Le observaba, le acariciaba y su mente aún no conectaba con lo que vivía, era algo increíble, difícil de expresar, pero a la vez, le transportaba a un mundo especial, maravilloso, sorprendente, casi sobrenatural.

Allí estaba, renovando su compromiso, pero ahora era real y tangible, se desbordaba la ternura, el amor, la incredulidad ante ese maravilloso milagro…lo habían logrado.

 Alguien lo advertía muy de cerca y compartía su alegría, en sus ojos también había lágrimas, eran de felicidad, de agradecimiento, de serenidad.

De pronto pretendieron arrancarlo de sus brazos, no lo quería soltar, sólo pedía un instante más. Finalmente con calma y confianza lo entregó, sabía que así debía de ser, en otros brazos, de momento, estaría mejor. No dejaba de voltear, de buscar, de reír, de llorar.

No había pasado mucho tiempo cuando con mayor serenidad, se percató de la paz que inundaba el lugar, de lejos le observaba y volvía a dudar, no podía ser realidad, allí estaba y hasta le parecía que le sonreía.

El tiempo transcurrió y la emoción crecía con intensidad, era suyo, pero sabía que no era de su propiedad, que tan sólo le tendría un poco de tiempo más.

La vida le proporcionaba una gran felicidad, no quería pensar en el porvenir, por sí solo llegaría, ahora sólo le quedaba amar, acompañar, proteger y dar.

Miles de experiencias vivió, a veces llenas de alegría, hubo muchos momentos de felicidad pero también de intranquilidad, lágrimas y risas y diversión sin final.

El tiempo ha pasado y lo sabía, no era de su propiedad, era un préstamo con caducidad y ahora lo entregaba a la vida, sus alas habían crecido y con ellas su capacidad para volar.

Cuánto le amó, le ama y le amará y ahora su propio vuelo emprenderá. Si lo hizo bien o lo hizo mal, la vida lo dirá…

Y esto ha sido la semblanza de uno de los momentos más hermosos en mi vida….el nacimiento de mis hijos…

PF

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