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Tras el beso robado esa tarde decidí que era tiempo de reabrir mi corazón.

No sé cómo expresarlo pero sentí algo súbito, como un infarto,  y a la vez  una ráfaga de paz como la brisa que brinda el mar. Sentí que latía mi boca, mi corazón, mi cuerpo; sentí que mi alma salía de la cárcel donde, por cierto, ella misma se había encerrado hace algunos años.

No paraba de latir mi corazón, sentí que él era el indicado, sentí que por fin había llegado el tan esperado “amor de mi vida”…. Pero ¿a qué llamamos “el amor de nuestras vidas”? ¿Qué cosa, artificio o sustento le estamos vendiendo a nuestros(as) adolescentes? Les estamos vendiendo un sueño, una falacia, algo irreal e inevitablemente las estamos condenando al fracaso, ¿por qué? Porque la idea del amor no es una cosa resuelta, no es una idea total de las cosas o de las situaciones y mucho menos de las personas. No es un sentimiento total y completo, al contrario: ¡está tan falto de construcción!

¿Por qué nos engañaron algún día?  ¿Por qué pensábamos que llegaría de un momento a otro un príncipe (o princesa) a resolvernos absolutamente todos los aspectos de nuestra  vida? ¡Qué engaño tan soez!  Sí, soez, soez porque más de uno(a)  se la creyó  y al no encontrarlo lo volvió a buscar  y  al no encontrarlo volvió a buscar y así…. Viviendo un terrible y repetido  engaño.

Y es que el amor, el amor REAL no pertenece a un momento o a una persona, estoy convencida de que el amor pertenece, en  principio de cuentas, a uno mismo y desde ahí estamos mal, asegurando que el bienestar, el amor y la felicidad te la va a brindar otro sujeto ¿cierto?  ¡No! todo eso es nuestro, pertenece a nosotros y no es un espejismo, es algo real, algo propio. Es sólo que al enamorarnos se alteran todos nuestros sentidos y hormonas y entonces pensamos que ese bienestar y esa satisfacción pertenecen a la pareja recién llegada y claro, cuando se va, parece haberse llevado todo eso, todo el bienestar, el placer, la felicidad, y toda la plenitud que nosotros de por sí ya teníamos, o que al menos deberíamos tener al esperar formar una pareja.

De verdad, el estar en pareja y el estar en una relación amorosa es todo lo contrario a estar fugazmente enamorado por un par de meses, es una construcción del día a día, es esperar, tolerar, ceder, encontrar el punto medio, es intercambiar opiniones, posturas, actitudes y resolver cuál es la mejor postura para el nuevo vinculo. Es una entrega total pero nunca es ni debe ser una entrega de nuestra felicidad o de nuestra paz. Es, reconocer tras el beso robado, que vendrán muchos más besos y caricias comprometidas  y entregadas para formar una relación real.

4 pensamientos en “Por Patricia Grain Jarquin

  1. Hector, habrá que educar con el peso de las palabras a las generaciones venideras … no siempre se ama a veces solo se idealiza, no siempre se ama a veces solo se quiere, no siempre se ama a veces solo se desea, y así … hasta que cada uno encuentre el significado y lo ejerza todos los dias de su vida en pareja y ¿porqué no? de su vida sin pareja también … El amor es universal y versátil .. a ¡Amar se ha dicho! Un abrazo

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