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Las citas a ciegas se empiezan a convertir en algo agotador para mí. A mi edad ya no debería estar en estas ridiculeces pero tengo la virtud de encontrarle el lado bueno a la vida. Nunca me aburro de conocer a algún caballerito que se desvive por hacerme pasar un buen rato. Ésta no será la excepción.

Comencemos con música inspiradora para un sábado por la noche. Unas copitas de Martini Rosso en lo que elijo un vestido, unos zapatos acorde a mi edad pero con un toque moderno, la bolsa que combine con los zapatos, un perfume para dejar un tatuaje en la memoria del antagonista y mucha actitud.

Un poco de cocaína para bajar los martinis y unos pasos de baile me llevan hacia la salida. El taxi ya está esperando. ¡Mi noche especial ya va a empezar!

La puntualidad ya no es algo que sorprenda pero siempre se agradece. El caballero ya está en la mesa cuando yo llego, nos saludamos con una gran sonrisa y me pregunta acerca de mi bebida. Él toma whisky y yo pido un Long Island para sacar a relucir un poco de la juventud que todos sabemos que ya está perdida.

Él se desvive para hacerme pasar un rato agradable de formas que parecen muy relajadas, casi no se le nota que está un poco nervioso. Yo actúo cómoda y divertida. No siempre es bueno ser una arpía, a veces pasársela bien no requiere mucho esfuerzo.

La plática fluye al igual que las bebidas avanzan en nuestra mesa, nos reímos y bailamos un rato. Me cuenta que es corredor de bolsa, que tiene un departamento muy moderno y que su auto es último modelo. “La puerta al éxito está a punto de abrirse” me lo cuenta como si en 3 segundos fuera a decir “ahora”. Yo no le creo mucho. Tal vez sí tiene un auto, un trabajo y muchas esperanzas, pero de ahí no pasa. Un don nadie más. Aunque siempre existe el factor sorpresa: me enseña un boleto de “El Gran Sorteo” con fecha para hoy. Mañana su suerte cambiará.

Le cuento que soy vendedora en una tienda muy grande. Que me gusta el contacto con la gente y que busco superarme día a día. Tratar con respeto a las personas crea un ambiente muy bonito en donde uno se encuentre. Me dan un poco de pena esas personas que se sienten superiores al usar métodos crueles hacia los otros.

Casi todo es mentira. Menos lo de la tienda y que soy vendedora. Eso es cierto, humillante pero cierto. Lo demás es un poco diferente, a mí me importa poco la gente y si viera que a alguno de ellos se lo está comiendo un cocodrilo, yo me iría hacia otro lado mientras tomo mi café americano con azúcar pero sin crema.

La velada termina y le recomiendo un remedio casero para evitar la resaca. “Con eso te vas a sentir menos mal mañana”. Ambos lo creemos y nos tomamos un pequeño vaso de agua mineral antes de salir del bar de moda donde la gente quiere pasar una noche entre jóvenes borrachos, canciones pegajosas y mucho calor. Así es, yo elegí el lugar.

No me dijo si tenía hijos. Olvidé preguntar. Maldita sea.

Subo los dos pisos de mi departamento. Pongo un gran disco y bailo como si la noche nunca fuera a terminar. Ahora tomo Gin Tonics hasta caer rendida y ebria. Así de patética es mi vida. No importa. Mañana será otro día.

Despierto con un dolor de cabeza demoledor y un zumbido que no se detiene.

Lo peor de una resaca brutal como ésta es que una tiene que pensar, caminar y actuar como si estuviera viva. Peor aún, tengo que preparar todo para evitar cualquier eventualidad por si el pelmazo de ayer sigue por ahí con su pensamiento aspiracional y su humor de pastelazo. No le doy mucha esperanza.

Vestimenta casual, maquillaje discreto, maleta preparada y teléfono celular en la mano. 12 llamadas perdidas. Varios mensajes de voz, todos amenazadores pero divertidos. Es obvio.

Mi plan casi resultó perfecto, lo que lo hace más perfecto todavía. Tengo un boleto de “El Gran Sorteo” que salió ganador y a un desgraciado que resultó más duro que boxeador en el primer round. Nota para mí: poner más cianuro en el agua mineral.

Vamos a dar una vuelta al mundo para ver lo infinito que es. Lo primero es comprar el periódico para darle una ojeada a los anuncios clasificados, antes de que empiece la parte agotadora de huir y empezar de nuevo. Ya no queda mucho tiempo.

“Guapa mujer madura busca hombre serio para establecer relación a largo plazo. Me encanta el mar, la poesía y el humor. Mi cita ideal: una noche de copas con música moderna.”

Soy un maldito cliché pero esto de las citas a ciegas sigue siendo divertido.

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