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Para A, con todo mi amor.

 – “Neta, güey, ¿Esa peli? Pero es una pinche chick flick”, le dijo A a su amigo Daniel.

-“¿Chick flick? ¿Qué es eso güey?” dijo Dany.

-“¡Ay, güey! ¡No seas teto! Una película para niñas, ya sabes, romance, besos, güeyes guapos, cuentos de hadas”.

-“¡Ah, ya! bueno, güey, pues mejor, así seguro que nos encontramos un buen de niñas guapas y soñando con su príncipe azul”

– “¡Jajajaja! tienes razón, después de todo no eres tan teto. Bueno, entonces hay que hablarle a David para decirle a qué hora y en dónde nos vemos”

– “Va que va, yo le marco, al rato paso por ti güey”

A colgó su celular y se quedó en su cama pensando qué difícil era todo ese rollo de ¨la búsqueda¨, como le decía David. Por qué no solo te topabas con una niña que te gustara, le pedías su cel y ya ¿Por qué tanto desmadre?

Pero a sus 17 años le parecía que así había sido siempre, o al menos eso es lo que les escuchaba a sus tías y su mamá platicar a la hora de la comida desde que tenía uso de razón. ¨Le dije que no para que se pique y entonces me hable más¨, decía una. ¨No, date tu lugar, no le demuestres que te gusta¨, decía la más grande. ¨Trata al que te gusta como al que no te gusta¨, decía su abuela.

 “Muy, muy complicado”, pensaba A mientras se levantaba y comenzaba a arreglarse para irse.

Cuando ya casi era la hora en que Dany pasaría por él, le llegó un mensaje de su padrino José Juan, preguntándole cómo seguía de la pierna; se había lastimado jugando fútbol el sábado anterior.

A le dijo que ya estaba mucho mejor y le platicó cómo iba la escuela. Hablaron de las últimas noticias de la Champions y de cómo iba el Barca y de repente un tema fue llevando a otro hasta que terminaron hablando de ¨la búsqueda¨.

 – “Es que ya quiero una novia y es muy complicado todo esto”, le escribía A a su padrino. “¿Cómo le hacías tú?”

– “Tranquilo. Mira, te voy a dar un sólo consejo. En la vida hay que ser auténtico, a las mujeres no les gusta un güey que llegue siendo alguien que no es. Les gustan los güeyes seguros de sí mismos, que saben lo que quieren y que no tienen que fingir. No trates de ser alguien que no eres, solo sé tú mismo. Alguien va a llegar, te lo aseguro. Lo de ser respetuoso y tratarlas bien va de la mano, pero lo más importante es que seas tú mismo y no mientas”

A le dio las gracias por el consejo y se despidió porque Dany ya había llegado.

Cuando llegaron al cine había muchas niñas, todas en grupitos de amigas y platicando. A vio a una que le gustó mucho, llevaba una playera morada, jeans y una curiosa bolsa echa con botones de colores. Tenía el cabello castaño y los ojos verdes. Le había encantado y A se preguntaba donde le tocaría sentarse,

Entraron a la sala y A la perdió de vista. Ni modo, pensó, a lo mejor cuando salgamos me la encuentro otra vez.

La película fue la típica chick flick pero no había estado tan mala, él y sus amigos se habían reído mucho.

Al terminar, todos se levantaron y comenzaron a bajar las escaleras, cuando de pronto alguien le toco el hombro y le dijo “oye”. A volteó y ahí estaba ella con SU celular en la mano.

 – “Creo que esto es tuyo”, le dijo. Le dio su celular, le sonrió y siguió con su camino.

Justo cuando A pensó, “ya valió madres” e iba a guardar su celular, se dio cuenta que en la pantalla estaba escrito un número de teléfono y el nombre “Ana”.

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