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Todas sueñan con participar en un certamen de belleza. Sólo hay un primer lugar y el premio estará en una repisa de su enorme mansión. Hoy es la gran final, la reina terminará con un ramo de flores, una corona y un discurso preparado con antelación desde hace varias semanas. Así está organizado este numerito.

Grandes lujos, limosinas, fiestas interminables, miles de dólares para comprar vestidos, joyas, bebidas y diversión. Ese es el plan. Ella tiene la elegancia necesaria, la belleza avasallante y la personalidad carismática que encanta a todos. La conocerán como la mujer más bella del mundo.

El trabajo no es sencillo. Miles de horas de gimnasio, dietas rigurosas durante años, ensayos de día, lecturas de noche. Muchas cosas que hacer para llegar ahí. Pero lo vale. Ella sabe que lo vale. Desde que tiene memoria su vida entera está basada en esto.

Primero hay que crear al personaje: la mujer noble de familia modesta pero con buenos principios que empezó de la forma más sencilla para llegar hasta donde ahora el mundo puedo ver. El objetivo: hacer un bien al mundo mediante actos generosos y encontrar la forma de acabar con el hambre en el mundo. O algo parecido. Da igual.

Ninguna de las otras participantes significa un obstáculo, muchas de ellas no tienen ni siquiera lo mínimo. Tal vez alguna se caiga de las escaleras y se lastime. Eso sumará puntos a su favor. Todas las piezas se van acomodando para que el gran jurado la declare ganadora. Portadas de revista, un perfume con su nombre, películas donde ella es la protagonista, libros que cuentan su historia. Falta poco.

Después de recibir el trofeo organizará una gran fiesta donde estarán sus amigas modelos, directores de cine, escritores de best sellers, los actores enamorados que siempre la han buscado, toda la prensa del mundo y cientos de amigos. Todas las miradas sobre ella, se lo habrá ganado.

Pero una tragedia está por ocurrir muchos años antes. El presente. Ella es sólo una niña y todavía no tiene edad ni para ir a la tienda por sí misma. Las muñecas la acompañan en su tristeza.

-¡A desayunar, se hace tarde para ir a la escuela!

Ella todavía tiene ganas de seguir soñando despierta.

5 pensamientos en “Los Grandes Vacíos por Julio Báez

  1. ¿Será que sí, que todas sueñan con participar en un certamen de belleza? Pobre de nuestro mundo, a dejarlo sin muñecas Julio 😉

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    • A veces creo que esa ilusión (tal vez frívola) puede tener más sentido que estar jugando con un ipad cuando todavía no han aprendido a caminar. De cualquier forma pueden cambiar de idea en un futuro. Gracias por leer, Celia. =)

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