Home

Miranda observa a través de la ventana por donde penetra, casi imperceptible, un pequeño halo de luz. La oscuridad de la noche contrasta con el hermoso paisaje que se vislumbra a lo lejos.

Durante los últimos meses, esa ventana ha sido su único contacto con el mundo exterior. Cierra los ojos y se imagina corriendo libremente por aquel jardín, con los pies descalzos, mojados por la lluvia, como antes solía hacer…

Puede observar al final de la calle a un pequeño grupo de personas manifestarse con fuertes gritos y con pancartas. Ella simplemente decide ignorarlas.

Toma una frazada y se recuesta, intentando calentar su cuerpo, tan debilitado y frágil como un cristal. Aunque intenta conciliar el sueño, una mezcla de emociones y sentimientos encontrados se apodera de todo su ser…

Leonardo, su fiel compañero de vida, se encuentra sentado a su lado, apoyándola en su decisión. No se ha separado de ella ni por un instante como muestra de su gran amor…

“Soy afortunada, hoy será el comienzo de una nueva vida para mí. No todo el mundo tiene el lujo de elegir la fecha” dice ella, esbozando una leve sonrisa. Y cierra los ojos, como queriendo detener el tiempo que aún le queda junto a él…

Después de un largo silencio escucha a lo lejos el replicar las campanas de la iglesia y sabe que llegó el momento. Sin decir nada, se incorpora. Se maquilla rápidamente y saca del armario aquél hermoso vestido azul que ya nunca estrenó junto con las zapatillas de tacones altos que en su cumpleaños su madre le regaló. Nunca se había visto tan hermosa como el día de hoy…

Abraza a Leonardo y lo toma fuertemente de la mano, como intentando mitigar su dolor. “Volveremos a estar juntos, esto no es un adiós” dice Miranda relajadamente…

De pronto se abre la puerta de la habitación. Es su familia, que ha querido acompañarla. Han organizado una hermosa fiesta de despedida para ese largo y desconocido viaje, tal como ella eligió…

Después de un rato de convivencia, un hombre vestido de blanco entra a la habitación. Es el encargado de asistirla en tan importante misión. Ella sigue al pie de la letra todas las instrucciones…

Abatida por una enfermedad incurable y en la búsqueda de un final digno, Miranda se convertiría en gran defensora de la libertad personal por el derecho a elegir, enfrentando la más dura batalla de toda su vida, a un sistema legal y a una sociedad dividida con respecto a un tema tan delicado y controversial…

En sólo minutos, todo termina para Miranda. Ella por fin descansa, ya no hay más dolor.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s