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Se fue el último, llegó el primero.

Después de tantos años, todo se terminó para ella.

Fue ella quien lo decidió así, por salud y por su bien; sin embargo, le costaba trabajo asimilarlo. Había sido su primer gran amor y, hasta ese día, el último. La conozco mejor que nadie y estoy segura que está muy dolida por dentro, aunque no parezca y demuestre lo contrario. Para él siempre fue mucho más fácil, pues siempre ha peleado por su “libertad” y cuando está solo se siente mejor, por que así siente que nadie lo molesta ni lo presiona.

En el momento que lo decidió, para ella era lo mejor. Hoy se arrepiente con mucho dolor, pero sabe perfectamente que nada cambiará y si ella volviera a buscarlo todo seguiría tan mal como estuvo mucho tiempo.

Terminaron después de mucho tiempo, de muchos momentos, de risas, enojos, reconciliaciones, noches, días, tardes juntos y muchos recuerdos. Ella decidió que debía rehacer su vida inmediatamente, pues aún tenía mucho camino por delante. No había más tiempo que perder. El momento de su vida había llegado y entonces decidió cambiar de trabajo, cambiar de casa, cambiar de forma de vida y ser feliz por siempre, no importando si fuera a empezar esa vida sola o con alguien más.

La realidad es que en su historia hubo muchos últimos días, dolorosos y llenos de lágrimas, noches sin dormir, tardes sin comer y desayunos sin terminar; dolores de cabeza, canciones repetidas y muchos lamentos; kilómetros enteros corriendo en el parque, vacío en el pecho y días sin arreglarse; chocolates, películas y cigarros en las madrugadas, pero siempre había un primer día para volver a intentarlo y empezar de cero. Sin embargo, cada vez que llegaba ese primero, sin duda siempre llegaba de nuevo el último.

Lo extraña mucho. Lo sueña. Lo desea. Lo quiere. Lo necesita. Lo recuerda. En pocas palabras, lo ama todavía. Y mucho.

Terminaron, y para ella fue el último día de su vida con él y el siguiente sería el primero del resto de su vida sin él. Y así fue… Su primer día incluiría cambiar desde su manera de pensar hasta su manera de actuar. Cambiaría su forma de ver la vida, pues tenía las armas suficientes para hacerlo. Modificaría algunos aspectos que a ni a ella le gustaban de su persona, desde hábitos alimenticios hasta actitudes, pensamientos e ideas.

El primer día del resto de su vida ha llegado y ahora, minuto tras minuto, trabaja para ser mejor. Mejor hija, mejor hermana, mejor novia, mejor vecina y mejor persona para con todo su entorno. En pocos días vio muchos cambios positivos en su persona, desde su forma de pensar, de peinarse, de comer, de caminar, de hablar y hasta de dormir.

Porque los últimos siempre serán los primeros.

¿Y saben por qué lo sé? Porque me miro diario al espejo y me veo mejor que nunca.

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