Home

Me dirán, tal vez con razón, que es normal entre los adolescentes no tener muy claro qué desean y qué harán para tenerlo, y que eso puede ser la causa de la depresión, real o sentida, de Clara Sandra. La verdad es que no sé qué pasa por su cabeza, lo cierto es que se nota una permanente sensación de ausencia cuándo se está cerca de ella y no hay nadie más. Sí, en la calle y al caminar brilla llena de carisma, pero al sentarse en relajación su esencia es de tristeza.

El hecho real es que esa depresión se debe, ante todo, a que no puede dormir bien. En realidad, sí duerme; lo que no le gusta -y se le nota en el cansancio acumulado y en la depresión siguiente- es soñar. Duda cuándo llega la hora de soñar, y se despierta sobresaltada. Se le nota el miedo: las manos le sudan, la cabeza le punza a veces. Se niega a dejarse llevar por sus sueños, y eso repercute en su vida cotidiana.

No era así cuando era niña: la verdad es que hubo un punto en su infancia, uno que no está del todo claro. Fue el momento en que se percató que sus sueños no eran un sueño común y corriente. Ocurrió cuando se percató que le dolía soñar. Y más que nada, le dolía ver los momentos que en el mundo normal ocurrían cosas que antes había soñado. Acaso su primer recuerdo en ese sentido fue recordar cómo su padre le llevó por un helado y, al empezar a comerlo, un par de niños jugando la empujaron y la bola se deslizó desde su barquillo y cayó pesadamente al suelo, no sin antes embarrarse en su muslo, manchando de color uva su vestido nuevo. Claro que poco antes de pedir al heladero del carrito ese sabor en particular se acordó que había soñado al mismo señor, con su inconfundible sombrero de palma, sus huaraches y un carrito de helados así de despintado, que ya ni la marca era claramente legible -era un pedazo de estampa que, en los fragmentos que no estaban rotos, acumulaba polvo y mugre sobre lo que en su momento fue pegamento de alto agarre-. Y sí, Clara dudó si quería probar el helado de uva o si prefería otro sabor. Y ahí estaba, la mancha morada sobre la tela de algodón floreado, mostrándole por primera vez el dolor de los sueños que pueden ocurrir exactamente como los ves en tu mente al dormir. Y esa mancha púrpura estaba allí, para recordárselo, ante la tristeza y molestia de su padre y las risas burlonas de los niños que se alejaban festejando su travesura.

Y es que se pregunta, en secreto, ¿para qué soñar? Si sueña cosas malas, vive en angustia y miedo. Si sueña cosas buenas, cree que no van a pasar, así que se entristece cada vez más. Y si no sueña… si no sueña se siente incompleta. También he vivido alguna vez esa ronda de inconformidades y no, no se la deseo a nadie.

Pero a diferencia de nosotros, Clara Sandra tiene una cosa muy clara: las cosas malas que sueña, ocurren. A ella, o a alguien cercano, pero ocurren. Y eso le angustia mucho.

No sabe cuándo o cómo empezó a ocurrirle. El incidente del helado de uva es el primero que recuerda en que le pasó eso. Pero no está segura que haya sido el inicial. O incluso el más grave. Pero cuándo quiere olvidarse de que sus sueños malos se hacen realidad, esa fría sensación de la mancha violeta corriendo sobre su pierna se lo recuerda… y el miedo vuelve, constante.

Más hoy, en que soñó que su historia se contaba en el blog Asíntotas… Y alguien la leyó, y no la creyó. Esa persona, el lector, veía la anécdota burlonamente, pues le pareció simple. “¿Un helado de uva, caído en la falda, y es una tragedia? ¡Por favor, cómo se ve que no entiende esta chamaquita el mundo! Tragedia, tragedia, el huracán; tragedia, tragedia, los refugiados. Tragedia, tragedia, el tráfico de humanos. ¿Pero tragedia, un helado?”

Clara Sandra no quiere decírtelo, pero ha soñado que algo malo te pasará. No por burlón, porque ella entiende que no entiendes lo que a ella le pasa. Solo sabe que la siguiente cosa mala que te pasará ella ya la soñó antes. Pero como no le crees, no puede decirte que hoy, más tarde, cuando alejes tus ojos de la pantalla, una pequeña desgracia está a punto de pasarte… Y pudiste evitarlo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s