Home

Y bueno…Las preguntas del millón que nos hicieron los de Sentidos Opuestos:

¿Dónde están?

Esas cartas, esas flores, detalles, ¿dónde están?

Las llamadas, las visitas normales, ¿dónde están?

Esos labios que mataban a besos, ¿dónde están?

Promesas, ¿dónde están?

Es momento de que sepan la verdad, pero antes repasemos pregunta por pregunta.

La primera sería: ¿dónde quedaron las cartas de amor escritas a mano? Esas en donde los enamorados declaraban su amor esperando una respuesta (también escrita) por parte de su amado. Esas cartas que tardaban días completos y hasta semanas en llegar. Esas cartas que tenían unas cuantas lágrimas secas en el papel, porque al momento de escribirlas, partían en pedacitos el corazón de quien las escribía. Esas cartas con fecha, firma y un sobre cerrado con tantita saliva que dejaba un sabor amargo en la boca por el pegamento del sobre.

¿Dónde quedaron esos detalles de dejar flores en su casa antes de que llegara o antes de que despertara? ¿Ese detalle se cambió por enviar un “emoticon” de flor por las mañanas diciendo: “¡Buenos días amor!”?

¿Dónde quedó aquel detalle de pedirte que seas su novia? ¿Ahora sólo basta con besarnos algunas veces, salir “x” tiempo, tener “algo más” y presentarnos con la familia? ¿Ya por eso somos algo? ¿Es neta?

¿Dónde quedaron las visitas inesperadas? ¿Se recompensan ahora con una llamada por Skype o por Facetime?

¿Y qué me dicen de las serenatas? ¿O es que acaso ahora se envía “audio” por whatsapp mientras cantamos una canción de amor que nos recuerda a la persona amada? ¿O simplemente llamamos, dejamos que escuche la canción y colgamos? ¿Ahora se llaman serenatas posmodernas?

Lo mismo pasa con las llamadas. Ahora todo es escrito en un chat o enviado por un audio.

¿Saben dónde quedó todo lo padre y emocionante de las conquistas? En el pasado.

¿Y saben qué? Va a ser muy difícil que lo podamos recuperar.

Hay que aceptarlo y vivir con ello. La tecnología nos devoró y ahora no hay manera de salir de ella, porque si no tenemos un celular, se nos cierra el mundo.

No sé si generalizar y englobar a todos los hombres y mujeres enamorados y entregados, pero casi estoy segura que una gran parte de ellos, pertenecen a esta nueva “comunidad posmoderna”, donde conocen, ligan, mantienen y hasta terminan una relación por medio de una red social. Bueno, ¡ya ni a los mails llegamos!

Sin duda alguna, cada día es más difícil tener una relación formal. Cada vez es más difícil creer en alguien que llega a nuestras vidas diciendo que quiere algo “bien” con nosotros, porque nos aterra el compromiso. Nos aterra pensar 1) que nos podemos enamorar y que podemos fracasar como lo hemos hecho antes; 2) que si no lo hacemos ahora, podemos quedarnos solos para toda la vida ó 3) que quizá en verdad sea para toda la vida y entonces ya no tendremos ese espacio y esa vida de solteros que tenemos.

En tiempos como en los que vivimos es mucho más complicado tener una estabilidad en una relación, y es que cada día somos menos tolerantes, menos pacientes, más desconfiados, más incrédulos y estamos más “encerrados y enamorados” de nuestra soltería, de nuestra libertad, de nuestro espacio.

Pero entonces, ¿dónde buscar esa estabilidad?, ¿en un automóvil último modelo?

¿Y la fidelidad? ¿dónde se encuentra eso? ¿en un aparato de sonido?

¿La seguridad? ¿en nuestro país? ¿en casa? sin duda en ninguno de los dos.

¿Dónde podremos HOY, EN ESTOS TIEMPOS DE TECNOLOGIA, encontrar el amor?

Ya no es en la calle a primera vista. Ya no es una cita a ciegas que nos organizó nuestra mejor amiga. Ya no es el hijo del compadre de papá y mamá. Ya no es de auto a auto, entregando el teléfono en una tarjeta de presentación y mucho menos nos va a alcanzar corriendo en el parque donde estamos entrenando. Y es que ahora somos mucho más desconfiados que antes.

Entonces… ¿Ahora es a través de Tinder, Facebook, Twitter, Instagram, Periscope?

¿Qué tanta confianza tenemos en estas redes sociales?

¿Ahora resulta que no confiamos en el “aquí déjeme su coche señito” de un valet parking, pero si confiamos en el guapo que nos escribió un “Hola, ¿cómo estás?” en Tinder?

La realidad es que ahora nos da más confianza Tinder que conocer a alguien que se nos acerque en la calle o en un semáforo.

Ahora nos emociona más ver un “typing” en la conversación con la persona amada.

Hoy nos emociona mucho más que la persona que tanto nos gusta, nos dé un “like” en nuestra foto de perfil de Facebook.

Ahora nos derretimos al ver que nuestro amor nos “arroba” en su “time line” de Twitter.

Hoy sonreímos a tope cuando nuestra pareja nos deja un “te amo” en nuestra foto juntos en Instagram.

¿Es neta que a esto hemos llegado? Sí. No sé si lamentarlo o no, pero así es y, sinceramente, regresar a las conquistas de antaño, seguro nos costaría mucho, mucho trabajo.

Hagamos un esfuerzo por regresar a lo más sencillo. A eso que vale millones.

A ese papelito en el desayuno o en el parabrisas del coche.

A esa llamada que nos roba tan solo un minuto para decir un “te amo” o un “te extraño”.

Regresemos a la taza de café en la mañana con una rosa o a un té con un pancito caliente y un corazón hecho de cajeta. (¡Ay!, ¿exageré?)

Intentemos todo esto a partir no de hoy, ni de mañana, hagámoslo desde ayer.

Saludos, chicos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s