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Johannesburgo, Sudáfrica  2010

ENTREVISTADORA –  En estos momentos me encuentro en la casa del expresidente de Sudáfrica, el señor Nelson Mandela, quien nos ha concedido una breve entrevista.

Gran estadista, luchador social, en una incansable búsqueda por la paz, la libertad, la igualdad y la reconciliación de su país, y cuyos anhelos rebasaron muros y fronteras para poner fin al régimen del apartheid y la segregación racial en su país, dando así un gran paso para el comienzo de una sociedad más democrática e igualitaria. Su esposa nos recibe en las puertas de su casa y nos permite entrar a su humilde hogar, donde se respira un ambiente de calor y de confianza. Inmediatamente, pasamos al despacho, donde ya se encuentra el señor Mandela, y después de una breve pero amena charla, me propongo a comenzar la entrevista.

ENTREVISTADORA – Sr. Mandela, ¿cómo fue su niñez en Sudáfrica?

  1. MANDELA – Como la de cualquier muchachito, aunque siempre hubo en mí cierta rebeldía que se acrecentaría con la muerte de mi padre, siendo yo solo un niño. Desde temprana edad, supe muy bien lo que quería ser en la vida y tomé conciencia de lo que era el sentido de la justicia. Por ese motivo, siendo muy joven, decidí renunciar a mis derechos hereditarios para ser jefe de tribu, y elegí convertirme en abogado.

ENTREVISTADORA – ¿Cuándo comenzó usted a promover el movimiento de lucha contra la opresión de los negros en Sudáfrica?

SR MANDELA – Desde que tuve uso de razón sentí que era necesario luchar contra la opresión que sufríamos los negros en Sudáfrica, y contra el absurdo establecimiento del régimen de apartheid. Por ese motivo, desde muy joven, apoyé diversas campañas de desobediencia civil que serían fuertemente reprimidas por un gobierno que no estaba dispuesto a negociar sus privilegios, ni a ceder ante los cambios que exigía una gran parte de la sociedad. Esto llevaría paulatinamente a la creación de grupos como el Congreso Nacional Africano, que sería considerado por el gobierno existente como subversivo y fuera de la ley, comenzando contra nosotros una persecución implacable. Varios integrantes serían arrestados y llevados al exilio. En mi caso, después de varios encarcelamientos y amenazas, sería condenado a cadena perpetua en prisión.

ENTREVISTADORA -¿Qué lo impulsó a dedicar gran parte de su vida a esta causa?

  1. MANDELA – Por principio, mi enorme convicción y el amor a mis hijos. Quizás en la búsqueda de dejarles un mundo mejor, donde no se discrimine a nadie por su color. Durante muchos años, la minoría blanca ejercería una actitud racista, negando las oportunidades de desarrollo económico, político y social a las comunidades negras. Se promulgarían leyes insensatas que prohibirán, entre otras cosas, el derecho al voto y los matrimonios interraciales, del mismo modo que se negaría el acceso a los negros a ciertas zonas de nuestro propio país, relegando a una mayoritaria población de raza negra, a la marginación. Playas, escuelas, hospitales, autobuses con servicios diferenciados y la obligación de portar siempre una cartilla de identidad. Todo eso generaría la semilla del descontento. Ningún ser humano merece ser estigmatizado de esa manera por su color de piel.

ENTREVISTADORA – ¿Cómo fueron para usted todos esos años en la cárcel?

Sr. MANDELA – Fueron muy difíciles para mí. El no estar al lado de mi familia, ni poder asistir al funeral de mi madre y de mi hijo mayor, fue algo desgarrador. Pero ese es el precio que tuve que pagar por mis ideales. Varias veces, el gobierno intentó negociar mi libertad pero siempre de manera condicionada, algo que jamás habría podido aceptar. Eso me valió 27 años en prisión. Finalmente, como resultado de situaciones coyunturales y de la enorme presión de la comunidad internacional, sería puesto en libertad, teniendo, tan sólo unos meses después, la gran oportunidad de participar en las primeras elecciones libres de mi país. Imagínese lo que significa para mí el saber que mi lucha no fue en vano.

ENTREVISTADORA -¿Cómo se siente usted de haberse convertido en el primer presidente negro de Sudáfrica?

SR MANDELA- Me siento orgulloso de haber podido contribuir para mejorar la calidad de vida de muchos sudafricanos. Todo esto de manera pacífica. Desde el primer momento de mi mandato, decidí dejar a un lado el rencor y la venganza, y enfocarme únicamente en poder lograr las bases para los cambios necesarios en el surgimiento de un gran país como el mío. Sé que la semilla está sembrada y es algo que las próximas generaciones podrán disfrutar.

ENTREVISTADORA- Sr. Mandela, le agradezco infinitamente esta entrevista y el que nos haya abierto tan amablemente las puertas de su hogar.

  1. MANDELA- El gusto ha sido mio.

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