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La cita es en un bar cualquiera de Winsconsin, Estados Unidos. Después de intentar localizarlo a través de sus múltiples teléfonos, por fin tomó mi llamada y después de insistirle mucho aceptó que lo entrevistara, pero bajo sus condiciones. Sólo cinco preguntas y él decidiría el lugar. Así que esa noche entré al bar. Él estaba en la barra. Imposible confundirlo, pelo corto, cazadora de cuero y una cerveza en la mano.

– Llegas a tiempo – me dice mientras me pasa una cerveza bien fría.

-Gracias por la entrevista- le respondo- ¿estás listo?

-Siempre estoy listo… ¿esa fue tu primera pregunta, verdad? – me contesta sonriendo – no te creas, sólo bromeaba.

Mira su celular, apura la cerveza de un sorbo.

-Acábatela ya, o llévatela, pero nos vamos – me dice poniéndose de pie.

-Pero ¿y la entrevista?

-Me la harás en el camino…o después. ¡Tenemos trabajo!

No es lo que esperaba pero lo sigo. Nos subimos al Impala negro y tomamos una carretera en búsqueda de…no sé, no se me había ocurrido preguntarle, qué más da, seguro será algo terrorífico.

– ¿Por qué seguir los pasos de tu padre, si viste que el camino no terminaba nada bien? – pregunto y enciendo la grabadora.

A simple vista parece una locura, pero era mi deber. Desde niño crecí siendo cazador y es algo con lo que te acostumbras a vivir. Sammy lo tuvo un poco más fácil, yo cuidaba de él y papá, cuando no andaba extraviado en algún lugar, nos cuidaba a ambos. Es por esto que en un principio él no quiso saber nada del negocio familiar y se fue a vivir lejos de nosotros. Fue duro, ya que eso cambió mucho mi vida. Ya no era el hermano protector, el fuerte, y fue cuando me refugié en el alcohol para soportar esta soledad, este miedo que sentía al enfrentar a los malos. Teniendo que cuidar a Sammy ese miedo pasaba a un segundo plano, me envalentonaba. Fue por eso que cuando papá desapareció fui a buscar a mi hermano. Necesitaba su apoyo para sentirme fuerte otra vez.

– Pero esa codependencia es la que los ha metido en tantos problemas ¿no?

Dean enfrena. Yo me le quedo mirando, temeroso de haberlo hecho enojar y que me largara en medio de la nada a esas horas de la noche.

– Llegamos – dijo con su sonrisa socarrona, adivinando mis pensamientos y disfrutando con hacerme sufrir. Nos bajamos del coche y vamos a la cajuela de donde sacamos machetes

-Vamos a cazar vampiros. Tienes que cortarles la cabeza, es la única forma en que mueren – me advierte.- No te vayas a alejar mucho de mí por dos razones. La primera, que puede ser peligroso, vamos a tener que trabajar como un equipo. Y la segunda, porque voy a responder tus preguntas mientras peleamos.

Yo asiento y nos acercamos al nido. Es una casa abandonada en medio del bosque. Aun y sin saber qué hay adentro, la casa es aterradora. Con sigilo entramos y dos vampiros nos esperan en la entrada, afortunadamente los agarramos desprevenidos. Yo me quedo petrificado mientras Dean hace rodas las cabezas. Hace verlo muy fácil, como en la televisión.

– Si no quieres terminar siendo la cena de alguno de ellos tendrás que actuar. Adentro nos espera el resto, y no creo que vaya a ser tan sencillo como con éstos.

Yo asiento apenado, y sin hacer ruido entramos a la sala, aunque resulta inútil. Ocho pares de ojos voltean a mirarnos. La adrenalina recorre mi cuerpo y nos lanzamos al ataque. Ruedan otras dos cabezas. Oficialmente he matado a mi primer vampiro. Los demás no esperan a que los matemos y empezamos a luchar contra ellos.

– ¡Cuídate las espaldas! – Me grita Dean.- Y sí, en cierta forma estás en lo cierto. Sammy y yo hacemos todo lo posible para matarnos por salvar al otro – responde mientras cae una tercer cabeza. Yo esquivo una mordida, lo que provoca que los dos monstruos que me atacan se estrellen. Aprovecho la confusión y corto una cabeza más.

-¡Bien hecho! – me dice mientras mata a otro enemigo. Quedan tres, que se han agrupado ante nosotros, evaluando quién es el más débil para atacarlo. – Pero no importa lo que pase – continúa Dean- es mi hermano y siempre buscaré salvarlo, aunque haga cosas estúpidas…y hablando de cosas estúpidas…

Dean se lanza para quedar entre dos vampiros que venían directamente hacia mí. Ante este cambio de estrategia se lanzan contra él, con el descuido de que uno de ellos me da la espalda, cosa que aprovecho para eliminarlo. El desconcierto provoca que el otro sea muerto por Dean. Sólo nos queda uno, el macho Alfa, que poco puede hacer ante la superioridad numérica y la destreza de Dean.

– Estos ya no darán problemas.

-¿Qué hay de tu relación con Castiel y Crowley?

– Cass es como un hermano – responde Dean mientras recorremos la casa en búsqueda de más vampiros- Siento que algunas veces tengo más conexión con él que con Sammy . Es muy gracioso ver cómo un ángel se humaniza. Poco a poco fue perdiendo su seriedad y comenzó a sentirse ligado a nosotros. Sé que, aunque algunas veces haya cometido errores, él no me juzga…no sé…si el puesto de Dios está vacante, Cass es el indicado para ocuparlo.

Dean se queda un momento pensativo y sonríe.

-Es gracioso…los fans han creado Destiel, algo así como Brangelina…aunque espero que no piensen en nosotros como una relación romántico…o sexual – él se estremece – prefiero más algo como Batman y Robin.

-Respecto a Crowley, es una relación rara, como la de Mick Jagger y David Bowie. Nos amamos, en el sentido de amistad, aclaro, pero nos odiamos. Creo que nuestro infierno sería vivir los dos juntos sin nadie alrededor. Sólo de pensarlo me dan escalofríos. Creo que alguno de los dos va a terminar muerto a manos del otro.

Llegamos al coche para guardar las armas y destapa otras cervezas.

-¿Extrañas la Marca de Caín? – le pregunto. Se me queda viendo pensativo, meditando su respuesta.

-Sí…mucho. Con ella me sentía poderoso. Podía vencer a cualquier monstruo, y más si tenía la Primer Daga…pero el precio que estaba pagando era muy alto, me estaba volviendo loco. Sabía que era cuestión de tiempo para que matara a Sammy, y como ya te dije, él es lo más importante para mi. Somos familia, y eso se antepone a cualquier deseo o rencor.

De regreso venimos escuchando música. Aun me queda una última pregunta pero no quiero arruinar este momento. Por un instante soy un cazador y ambos compartimos la embriaguez del triunfo, aunque sospecho que las culpables podrían ser las cervezas. Al llegar a mi hotel nos despedimos con un abrazo.

-Buena cacería – me dice- cuando quieras podemos volver a juntarnos y patear algunos traseros.

– Dalo por hecho – respondo, y aprovecho para hacer la última pregunta.- Dean ¿no estás cansado de todo esto?

– Sí – me responde con sinceridad- hay veces que me dan ganas de botar todo y vivir una vida normal, pero recuerdo que es el negocio de la familia, y la única forma de salir de esto, al menos que yo conozca, es muerto…aunque quizás no estaría mal en ir a matar a alguno de los guionistas o productores de la serie.

Se da la vuelta y se sube al coche. Mientras veo cómo el Impala 67 se aleja de mi, empiezo a cantar “Carry on wayward son”.

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