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Querida Tarjeta de Crédito:

Tu y yo hemos pasado muchas cosas juntos. Hemos viajado por el mundo. Has estado junto a mí en momentos muy tristes y en grandes alegrías. Me has ayudado a hacer cosas importantes y a salir de problemas graves. Has sido una compañía importante.

No olvido cuándo, ante la falta de dinero, me diste libras en el metro de Londres, o miles de pesos en un supermercado en Chile. Y en ambos casos me cobraste mucho menos de lo que me cargas de comisión en México. No lo olvido; no soy rencoroso, pero no lo olvido.

También tengo presente que muy rara vez me dices que no a algo: si tengo un problema o una crisis… llegas al rescate pronto. Si enfrento una dificultad… allí estás. Para ayudarme en una borrachera o para hacerme segunda en un romance, cuento contigo.

O más bien, contaba. Tú lo sabes tan bien como yo: en las últimas fechas te has vuelto un problema grave. Ya me rechazas constantemente. No dejan de hablarme tus amiguitos para “recordarme” amablemente que debo pagar en una fecha determinada. El lío es que lo hacen a semanas de que ocurra tal fecha, y lo hacen a toda hora y a todos mis números.

Debemos aceptarlo: te has vuelto obsesiva. De ser una de mis mejores acompañantes ahora eres una de las peores acosadoras. Y sí, te entiendo: tienes miedo de que te deje y crezcan tus problemas. A final de cuentas, hemos pasado de ser unos cuantos deudores morosos a millones en este país empobrecido.

Por ello, te propongo una tregua: tú deja de marcarme diez veces al día durante la jornada, dos semanas antes de la fecha de corte, y yo prometo pagar a tiempo el mínimo y algo más; también prometo no cortarte a la mitad, y mucho menos traer otra tarjeta a mi vida.

Ahora, que si no aceptas, será guerra declarada: veremos en dónde me encuentras, si es que me encuentras; aparecerás descuartizada con una mitad en Tijuana y otra en Cancún, para que nunca te encuentren; y yo huiré a un país tan primitivo que no tenga bancos y los que hayan no cooperen para encontrarme. Piénsalo. No quiero que terminemos mal…

Atentamente.

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