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Escucha con atención:

Cuenta la leyenda que hace muchos años en las tierras altas de Europa existía un grupo de personas que se reunían a realizar rituales alrededor de una hoguera. Como nadie había podido demostrar que eso era cierto y los rumores eran cada vez mayores, la gente empezó a tenerles miedo. Pensaban que ellos eran responsables de las enfermedades, de los accidentes y hasta de las tormentas. Es por eso que los buscaban, querían eliminarlos. Nunca tuvieron éxito.

Sin embargo, eran reales. Este grupo se hacía llamar “Los Guardianes de los secretos más antiguos y poderosos de la humanidad”. <<Si, les hacía falta pensar bien el nombre>>. Y efectivamente, como se sospechaba, tenían rituales, pero su intención siempre era ayudar. En sus reuniones pedían por  lluvia para los sembradíos, resistencia en las construcciones, fuerza para los jornaleros y  sabiduría para los gobernantes <<Aunque para esta última siempre han tenido problemas>>.

 

La leyenda también cuenta que estos magos, brujos, hechiceros, seres misteriosos, malandros, chamanes, videntes  y otros muchos nombres con los que la gente se refería a ellos, vivían más de doscientos años y a veces hasta más de mil. Esto por supuesto era un mito. Si parecía que duraban por siempre es porque constantemente reclutaban nuevos guardianes para continuar con las tradiciones y mantener vivo su conocimiento.

No todos los reclutas llegaban a ser guardianes; si bien la selección se hacía de manera minuciosa, al final había quienes no lograban pasar todas las pruebas. Algunos simplemente se bloqueaban y no recordaban los hechizos, otros no seguían por miedo y algunos más simplemente no nacieron para eso.

Dentro de esos reclutas había uno especialmente hábil, pero para hacer todo mal.

Su nombre era Rudolph,  pero para no tener que soportar las burlas navideñas, él se presentaba como Rody. Tenía la actitud perfecta para ser uno de los “guardianes de secretos más antiguos y poderosos de la humanidad”. Muchas ganas de sobresalir. Estudiaba día y noche, lamentablemente, también practicaba día y noche.

Los habitantes del pueblo cercano a donde Rody practicaba estaban cada vez más asustados, por las noches se podían ver fuegos de diferentes colores, se escuchaban ruidos extraños y percibían los olores más raros posibles. Estaban seguros que los demonios estaban cerca. Cuando iban a averiguar al bosque, simplemente no encontraban rastro alguno.

Los guardianes estaban desesperados por las nulas aptitudes de Rody. Sabían que no podrían darle el título de guardián, ya no digamos de brujo o de mago. Tenían que comunicarle que no podía continuar con su preparación.

Cuando escuchó la noticia, Rody no pudo contener el llanto, ser guardián era lo que más quería en su vida. Así que decidió estudiar y practicar por su cuenta y cada vez más duro. <<Y sí, los resultados eran cada vez peores>>.

Rody tenía un amigo, lo suficientemente inocente para seguir ayudándolo a practicar. Turo aún no tenía edad para ser aprendiz de los guardianes, pero sentía gran admiración por Rody, por lo cual lo animaba a seguir a pesar de terminar siempre con quemaduras, cambios de color en la piel, plumas y hasta con alguna extremidad rota. Turo seguía fielmente a su lado.

Un día Rody no pudo más. Simplemente se quebró y decidió que la magia que los guardianes le habían tratado de enseñar era la que no servía. Desde ahora el haría sus propios hechizos y sería el mejor de todos; se olvidaría de las enseñanzas de los guardianes y crearía un nuevo tipo de magia. Haría que los guardianes palidecieran ante su poder.

Poco tiempo después de tomar esa decisión, en el pueblo empezó a haber una extraña epidemia, en realidad no era una enfermedad, pero si pasaba algo muy raro. El médico recibía a diario al menos a una persona con un pie roto. Y al anochecer, aparecía una nube oscura encima de la única montaña del pueblo, un gran relámpago iluminaba el cielo y se podía escuchar un estruendo que más que un trueno, se asemejaba más a una risa malvada.

Rody había mejorado mucho, ahora dominaba la magia. Aunque, en  realidad, solo podía hacer bien un hechizo…

Y fue justamente con ese hechizo empezó a esparcir el terror en los pueblos por donde pasaba. Nadie notaba su presencia, pero siempre dejaba un rastro de pies rotos <<Y aunque lo intentó nunca pudo romper otra cosa>>.Y fue así como los guardianes lograron encontrarlo. Siguiendo el rastro de vendas, sangrías y entablillados que iba dejando a su paso.

Al encontrarlo los guardianes le hicieron frente. Rody no les temía, se plantó enfrente de ellos erguido, lleno de odio en sus ojos. Los guardianes alzaron sus manos para inmovilizarlo, cuando de repente, uno <<¡chin!>>  tras otro <<¡pum!>> cayeron  <<¡pan!>> al suelo confundidos y obviamente, con un pie roto. El cielo se oscureció, vieron un relámpago y escucharon ese trueno que en realidad era la risa malvada de Rody. Finalmente los había vencido.

Desde ese día Rody no fue visto nunca más. Los guardianes pudieron reparar sus huesos rotos y por más que buscaron no lo pudieron encontrar nuevamente. Se había esfumado.

Sin embargo, la leyenda no termina ahí. Se dice que Rody aún sigue vivo. Que ocasionalmente puedes escuchar el tronar de un tobillo antes de que el cielo oscurezca. Que sigue asustando a la humanidad con su extraordinario <<y único>> poder.

  • Y es por eso corazón, que te trajimos al hospital, porque mientras saltabas la cuerda, algo, misteriosamente… movió la cuerda e hizo que se atorara en tu piernita.
  • Papá, ¿Crees que Rody ha vuelto?
  • Es posible mi amor, de echo en la habitación de al lado hay un hombre con el pie enyesado.
  • Pero entonces qué hacemos, no quiero que a nadie más le pase.
  • No te preocupes, si Rody ha vuelto, entonces los guardianes se encargarán de él <<ahora sí>>. Mientras duerme, mañana nos vamos a casa.
  • Espero que esta noche no aparezca una nube oscura y el relámpago de Rody.
  • Seguro que no, recuerda que es sólo una leyenda.
  • Gracias papá, buenas noches.

Voy por un café antes de dormir. Salgo de la habitación con una sonrisa, satisfecho de haber podido inventar la historia y hacer que se olvidara de su fractura al menos por un momento.

Casi llego a la máquina de café cuando alguien me advierte: Cuidado con el esca…..!Crack!

De repente oscurece.

Un relámpago…un trueno…

Una risa…

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