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Uno de los platos más amargos, al estilo del distrito limeño de Chorrillos

Ingredientes

Una amiga que le presente a una chica.

Una o varias citas -dependiendo del punto de cocción de la chica-.

Un toque de dulzura.

Varias partes de sentido del humor -sin excederse-.

Imaginación al gusto.

Un artículo empalagoso -por ejemplo, un oso de peluche con un cartel de “Te quiero”-.

Papel de regalo.

Valor y compostura a grandes cantidades.

Una noche lluviosa.

Un contenedor de basura.

Un parque con árboles para cobijarse.

Un paquete de cigarrillos.

Para la salsa: un amigo de la infancia y cervezas a discreción.

Para la guarnición: compañeros del barrio.

Preparación

Con la ayuda de la amiga, incorpore con cuidado a la chica dentro de su círculo de amistades. Mezcle haciéndola sentir cómoda con los miembros del grupo y evite en todo momento que se corte o que quiera rechazar la combinación.

Una vez integrada, tenga a la mano la dulzura y el sentido del humor para separarla por ratos de la mezcla y así persuadirla de que acepte su invitación a salir. Conseguido su objetivo, elabore una receta que sea del agrado de su cita. Utilice la imaginación para elegir la película, el restaurante o la actividad que le permita impresionar y hacer disfrutar a su acompañante. Como este es un platillo de cocción a fuego lento, al final de la velada no se impaciente y deje reposar. Repita la operación cuantas veces sea necesaria, hasta que vea que la relación empieza a cuajar.

Para la salsa, acérquese a su amigo de la infancia y cuéntele de este nuevo platillo que está preparando con sumo esmero. Añada todas las cervezas pertinentes a su conversación. No escatime en los detalles y no se preocupe si su amigo trata de enfriar su mixtura o no le pone toda la efusión que esperaba -los puntos de ebullición no suelen ser los mismos para todos-.

Emplatado

En una noche lluviosa, ponemos en una misma reunión a la chica nueva, a su amigo de la infancia y al resto de los compañeros del barrio, estos últimos a manera de guarnición. Envuelva el oso de peluche con papel de regalo y tómese todo el valor que crea conveniente para declarar, al fin, su amor.

Llegue con retraso al evento y mantenga la compostura cuando, en la propia puerta, uno de los compañeros le cuente que su amigo de la infancia se le ha adelantado y ha culminado con éxito la preparación en la que había invertido tanto tiempo y esfuerzo. Intente no escuchar las burlas de los amiguetes y evite cualquier tipo de contacto con la nueva mezcla, al menos durante esa noche.

Salga apresurado de la reunión y lance el oso de peluche al primer contenedor de basura que encuentre a su paso. Recuéstese en un parque, bajo el cobijo de cualquier árbol, e intente encender, infructuosamente, unos cigarrillos humedecidos. Llore sin moderación con esas lágrimas que nunca, ninguna cebolla, le había podido sacar y sienta su corazón desangrarse como si fuera un tomate que ha sido aplastado por su propia mano.

Mantener la cabeza muy caliente hasta que su alma quede vacía y nunca, por ningún motivo, procure repetir la elaboración.

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