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Dalila le cortó el pelo a Sansón, sí, pero eso fue solamente la mecha que causó el incendio.

En realidad varias semanas habían pasado -diez o doce tal vez- desde que Dalila, después de una mañana apasionada, le comentó casualmente a Sansón que quizá con un cambio de imagen, “un poco diferente,  algo más…  no sé…”, dijo, podría verse mejor. “No es que no me encantes, pero un cambio…”, había añadido.

Día y noche, después de desayunar, tras aplacar a algunos fariseos, mientras comía y especialmente al bañarse, la cabeza le daba vueltas con esa idea. ¿Y si…? ¿Habría encontrado a otro hombre y ahora quería verlo como a él para recordarlo? Nadie usaba voluntariamente el pelo corto en Canaán ¿o sí?, quizá algún viajero que ella encontró mientras él peleaba…

Sí, todo parecía normal, las noches con Dalila, sus paseos en la ribera del río Jordán, los atardeceres mediterráneos, pero algo no se sentía bien, un pensamiento nadaba en su mente: cambiar de imagen. Así, un día le pidió que le afeitara la barba y le cortara el pelo. Lo que sigue parece historia, pero…

Sansón perdió su primera pelea, fue apresado y encerrado. Su compañero de cautiverio resultó ser  un viejo de blanca y densa barba con el que pasaba soles y lunas hablando; bueno, para ser más precisos, él hablaba y el anciano escuchaba, asentía, y de vez en cuando hacía algún comentario.

Algunos meses pasaron y Sansón se convencía que su fuerza no residía en el pelo, como tantos años había creído, sino en sus habilidades y su talento, así que no la perdió cuando Dalila intercambió dos docenas de traicioneras piezas de plata por su melena -cosa que él supo ya encerrado en aquella mazmorra- no, la perdió junto con su autoestima en el momento en que se sintió sometido, dependiente, frustrado.

Sí, es cierto que el pelo y la barba habían vuelto a crecer durante su larga estancia en aquel calabozo, sin embargo lo que en realidad logró que recuperara su fuerza, fueron esas largas horas con el viejo, ese casi monólogo que consiguió hacerlo un hombre emancipado. Entonces y no antes, lo demás se hizo historia.

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