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No te quedes inmóvil
al borde del camino

Emeterio no podía evitarlo. Cada paso le dolía. Aunque el bosque invitaba a sentarse o a caminar despacio, para disfrutarlo, tenía prisa. No podía, no debía quedarse inmóvil.

no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo

Se sentó en un pequeño claro. El intenso sol azul del cielo invitaba a quedarse allí. Pero Emeterio sabía que no podía hacer eso.

no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

De hecho, si no lograba su objetivo, nadie podría juzgarlo. Era imposible dar diez pasos en su condición. Y él llevaba ya diez kilómetros. Nadie podría juzgarlo… Más que él mismo.

no puedes evitarlo
y congelas el júbilo

Siempre lograr una cumbre de una montaña difícil como esa es un gran logro. El problema ocurrió al descenso.

y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

Emeterio no pudo hacer nada, con su pierna fracturada. Debió quedarse allí hasta que lo encontraron. Lalo murió congelado, solo, a tres días de la avalancha. Nunca encontraron el cuerpo.

Un pensamiento en “No te Salves por Gonzalo J. Suárez tras Benedetti

  1. Pingback: No te salves | Dichos y Bichos

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